Entre todos los órganos vitales del cuerpo femenino, la matriz es el más impresionable y el que ejerce el mayor dominio sobre el espíritu, provocando que, en los accesos de ciega pasión, la mujer caiga en los brazos del hombre. No existe otra forma de explicar por qué las mujeres razonables se convierten en débiles y voluptuosas. De esta forma, el afecto mutuo caracteriza la naturaleza de la unión carnal, ya que existe una gran diferencia entre las dos formas con que puede llevarse a cabo esta unión: la copulación y la fornicación.
La fornicación es el acto de la unión carnal mutua con todo su materialismo brutal, ejercido con cualquier persona. Es el acto carnal sin sentimiento para el otro; es sólo una experiencia física y una sensación animal: en una palabra: es hundir la espiga en el hoyo.

