
Después de haber recordado Goosebumps vino a mi memoria otra saga de libros que me fascinaba de pequeña. Estos comencé a leerlos cuando era más enana si cabe y me encantaban. Me parecían divertídisimos, y fascinantes.
¡Señores, eso sí que eran vampiros, que aunque no diesen miedo, sí que sentías a veces un poco de temor por el protagonista!
El pequeño vampiro nos cuenta la historia de Anton, un niño fascinado por las historias de vampiros. Sus padres están cansados de tanta fantasía y lo único que quieren es tener un hijo normal, pero él no quiere... y mucho menos cuando en su ventana aparece un vampiro de verdad, Rüdiger.
A través de Rüdiger conocemos a su hermana, Anna, una niña que se convirtió demasiado pronto en vampiro, enamoradiza y soñadora, que se enamora de Anton. A Anna no le han salido aún los dientes de vampiro, y por eso todavía bebe leche, pero cuando le salgan... ¿qué deberá hacer Anton? La transformación de Anna se da a lo largo de los diversos libros.
Hay otros personajes vampiro, como el hermano mayor de Rüdiger y Anna, Lumpi. Éste se convirtió en vampiro siendo un adolescente, por lo que se quedó con la cara llena de acné y con cambios de voz bruscos. Lumpi no es como Rüdiger y Anna, él siempre está dispuesto a morder cuellos, aunque sean amigos...
La tía Dorothee es una vampira sanguinaria, la que se encarga de enseñar a los vampiros iniciados a cazar a sus presas... Anton la teme, pero no sólo él, sino también sus propios sobrinos.
A lo largo de los libros iremos conociendo más personajes divertidos, como Olga, la que será novia de Rüdiger, una vampira "pija" que viene de un castillo gigante y que intentará poner a Rüdiger celoso a través de Anton...
En el lado de los humanos, además de los padres de Anton, también encontramos al psicólogo al que sus padres le obligan a ir para tratarse esa extraña afición por los vampiros... aunque este psicólogo tiene otro plan, pues lo que quiere es tratar a los vampiros para curarlos de su miedo al sol...
Y... el jardinero y el vigilante del cementerio, que saben que hay vampiros en él, y tratan por todos los medios acabar con ellos...
Las situaciones son de lo más divertidas, hay diálogos muy buenos y escenas muy adorables, sobre todo aquellas entre Anton y Anna, que no llegan a ser nunca ñoñas porque siempre hay algún comentario que rompe con eso.

Mi personaje preferido era el de Anna, me daba mucha penita que se hubiera convertido en vampiro siendo tan pequeña, y en muchas ocasiones menciona que le hubiera encantado ser una niña normal, pues sigue siendo coqueta, le gusta Anton... y sabe que es un amor un tanto imposible.
Cada libro se titula de una forma distinta, pero siempre con el pequeño vampiro por delante. Por ejemplo:
¡Señores, eso sí que eran vampiros, que aunque no diesen miedo, sí que sentías a veces un poco de temor por el protagonista!
El pequeño vampiro nos cuenta la historia de Anton, un niño fascinado por las historias de vampiros. Sus padres están cansados de tanta fantasía y lo único que quieren es tener un hijo normal, pero él no quiere... y mucho menos cuando en su ventana aparece un vampiro de verdad, Rüdiger.
A través de Rüdiger conocemos a su hermana, Anna, una niña que se convirtió demasiado pronto en vampiro, enamoradiza y soñadora, que se enamora de Anton. A Anna no le han salido aún los dientes de vampiro, y por eso todavía bebe leche, pero cuando le salgan... ¿qué deberá hacer Anton? La transformación de Anna se da a lo largo de los diversos libros.
Hay otros personajes vampiro, como el hermano mayor de Rüdiger y Anna, Lumpi. Éste se convirtió en vampiro siendo un adolescente, por lo que se quedó con la cara llena de acné y con cambios de voz bruscos. Lumpi no es como Rüdiger y Anna, él siempre está dispuesto a morder cuellos, aunque sean amigos...
La tía Dorothee es una vampira sanguinaria, la que se encarga de enseñar a los vampiros iniciados a cazar a sus presas... Anton la teme, pero no sólo él, sino también sus propios sobrinos.
A lo largo de los libros iremos conociendo más personajes divertidos, como Olga, la que será novia de Rüdiger, una vampira "pija" que viene de un castillo gigante y que intentará poner a Rüdiger celoso a través de Anton...
En el lado de los humanos, además de los padres de Anton, también encontramos al psicólogo al que sus padres le obligan a ir para tratarse esa extraña afición por los vampiros... aunque este psicólogo tiene otro plan, pues lo que quiere es tratar a los vampiros para curarlos de su miedo al sol...
Y... el jardinero y el vigilante del cementerio, que saben que hay vampiros en él, y tratan por todos los medios acabar con ellos...
Las situaciones son de lo más divertidas, hay diálogos muy buenos y escenas muy adorables, sobre todo aquellas entre Anton y Anna, que no llegan a ser nunca ñoñas porque siempre hay algún comentario que rompe con eso.

Mi personaje preferido era el de Anna, me daba mucha penita que se hubiera convertido en vampiro siendo tan pequeña, y en muchas ocasiones menciona que le hubiera encantado ser una niña normal, pues sigue siendo coqueta, le gusta Anton... y sabe que es un amor un tanto imposible.
Cada libro se titula de una forma distinta, pero siempre con el pequeño vampiro por delante. Por ejemplo:
El pequeño vampiro se cambia de casa.
El pequeño vampiro se va de viaje.
El pequeño vampiro y el gran amor.
El pequeño vampiro lee.
Y un sinfin más, pero todos divertidísimos... Además, en todos ellos había ilustraciones con dibujos de los personajes que eran muy graciosas.
Recuerdo que como no podía comprármelos todos, nada más salir de clase acudía a la biblioteca para leerlos. Todavía tengo algunos, están muy viejos y con olor a cerrado. Pero cuando los huelo, siento que vuelvo de nuevo a aquella infancia en la que viajar al mundo del pequeño vampiro era mi única preocupación...
Recuerdo que como no podía comprármelos todos, nada más salir de clase acudía a la biblioteca para leerlos. Todavía tengo algunos, están muy viejos y con olor a cerrado. Pero cuando los huelo, siento que vuelvo de nuevo a aquella infancia en la que viajar al mundo del pequeño vampiro era mi única preocupación...
Buah, me acabas de recordar que yo leí uno de esos libros de pequeña! Sólo uno, y ya no me acordaba... y de hecho no recuerdo cuál era el título ni casi de qué iba, pero por los dibujos lo he tenido claro.
ResponderSuprimir¡Buen fin de semana!